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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Canciones desde la línea de enfrente

Inmerso como está este blog en una feria del disco vasco, no se nos podía escapar un documento que lleva unos días dando vueltas por esta red de redes. La extensa entrevista que Fermín Muguruza concedió a Diego Manrique para las Canciones Desnudas de Radio 3. El formato, en el recientemente han participado el irundarra y Jota de Los Planetas, consiste en una conversación sobre la trayectoria musical del invitado (normalmente amiguete del periodista), salpicada con temas en directo. La ubicación: la madrileña Boca del Lobo.

Escuchando a Fermín, que llevaba preparado el repertorio y se dejó acompañar de un trombón, una trikitixa y los necesarios coros, un servidor se ha reconciliado con este formato que el planetario Jota, más simpático y hablador que de costumbre, se tomó a cachondeo: cantó mal (lo cual tampoco es una novedad) y, en general, ofreció un sonrojante espectáculo de letras olvidadas y salidas del palo de: "bueno, la siguiente estrofa no la toco porque es igual que la anterior".

En ese sentido, el músico vasco ofreció un bello recital que le honra y habla por sí solo de la pasión y el respeto que tiene por su propia obra. Además de alguna fabulosa revisión de clásicos jamaicanos, Fermín tocó viejos clásicos de Kortatu, Negu (una casi imposible de 'Radio Rahim', por ejemplo) y de su carrera "en solitario".

También habló largo y tendido de su experiencia vital, el rock vasco (y radical, claro) y su vida en la carretera. Especialmente, de su último viaje a Jamaica, donde se codeó con clásicos de la música de aquella isla como Toots, que según cuenta flipó con un video de 15.000 personas botando al ritmo de 'Sarri, Sarri' (versión de su tema 'Chatty, Chatty') en un concierto en Bilbao.

Evidentemente, muchas de las historias narradas por el mediano de los hermanos Muguruza servirán para documentar esta feria loca de post esporádicos, pero jugosos.

Además, me ha resultado interesante escuchar algunas opiniones de este nuevo Fermín, que habla en todo momento en el plural mayestático que usaba Indurain y trata de difundir ideas políticas más centradas y conciliadoras. Sin embargo, Manrique, uno de esos entrevistadores que en todo momento trata de hacer caer bien al entrevistado, esquiva hábilmente el tema de la política, tan presente en la obra y la actualidad del músico. No entiendo porqué no se habla, por ejemplo, de la prohibición de los conciertos del músico en Valencia y Madrid.

Pero lo que más merece la pena es oír a ese melómano ejemplar que es Fermín hablando de sus pasiones, del mítico concierto de Clash en Donosti, de sus buenos amigos Cicatriz (y por extensión del jaco y "los muertos de su generación"), Lauren Aitken... El programa dura dos horas que, creedme, se hacen cortas. Además,lo que ahora pongan por la tele seguro que ya lo vieron las navidades pasadas.

Un abrazo para todos, todas y feliz solsticio de invierno. Guasííííbilis!!

PD: Nótese que he escrito un post entero sobre Fermín sin llamarle Karajamón...



jueves, 6 de noviembre de 2008

lo diré en Africano... Habemus Obama

Al final se ha acabado hablando tanto del asunto, que casi había decidido obviar el acontecimiento político del siglo. Pero la tentación del autobombo es débil y ayer por la mañana ocurrió algo que debía compartir con todos vosotros.

El caso es que el locutor mañanero de Track FM en Pamplona se dedicó, entre otras muchas cosas propias del radioformulismo cafeinómano de esa franja horaria, a repasar la cultura afroamericana a base de canciones, leyendas, historia y nombres propios. Para esto último utilizó como guión este afortunado post dedicado a 53 afroamericanos brillantes publicado hace tiempo en esta santa casa, a propósito de la nominación de Obama como candidato demócrata a la presidencia. Lo que demuestra su buen criterio de informador cabal y moderno.

De paso, hubo una severa dósis de publicidad y jabón al blog que llenaron de espuma los oídos y el corazón del que esto escribe (aunque así dicho pueda parecer desagradable). Por si os lo preguntáis, sí conozco a este todoterreno de las ondas que nos hizo partícipes de su particular celebración mediática de la elección de nuevo cancerbero mundial, esta vez de piel tostada.

Aunque no vivo en Pamplona, fui pertinentemente avisado y conseguí recoger estas muestras sonoras. Falta una parte del principio, pero la lectura de la lista está casi íntegra. La pasión del que está al micrófono es, en realidad, donde recae el interés del asunto. Siempre podré contar que la mañana que me enteré que Obama fue nombrado presidente escuché este programa de radio.

Por momentos, sentí estar en el micrófono de al lado. Un besazo Josuah, mila esker.





Mi favorita:




Y para terminar, esta pequeña guinda. La chispa característica del presentador evidencia la noble saga periodística a la que pertenece.



La entrada con más etiquetas de la historia...

sábado, 18 de octubre de 2008

El aniversario del compromiso
por Napartheid

Una radio libre y un gaztetxe, dos vehículos de transmisión. Una pareja reivindicativa y comprometida. Con los tiempos que corren, en los que el movimiento asociativo no pasa por sus mejores tiempos, siempre es una buena noticia hablar de un aniversario como éste. El de dos dinamizadores de la que dicen que es capital de Euskadi. Una ciudad marcada por las informaciones acerca de su Parlamento, Ajuria Enea, y los avatares de su morador, que no es otro que el lehendakari. Y, últimamente, dicen que una ciudad que espera a su tranvía como aquel hijo pródigo que en su día marchó de casa.

Pero hay mucho más tras la etiqueta de patateros y del frío invernal. Y un ejemplo de ello es el aniversario sobre el que hoy toca hablar. Los 25 años de la radio libre Hala Bedi Irratia y los 20 años de vida del Gaztetxe de la colina. Para ello, Gasteiz se vistió de las mejores galas y la gente salió a la calle para valorar el esfuerzo, dedicación y el trabajo que han marcado el día a día de la emisora y del centro autogestionado. Dos ejemplos de supervivencia y coherencia. Lo dicho, una pareja reinvidicativa y comprometida.


Piztu Gasteiz! Okupa tu lugar. Así reza la iniciativa conjunta que engloba el aniversario de estas dos islas en un océano de información interesada, fiel al poderoso. Estos dos granos de arena en un desierto de consumismo, insolidaridad y pasotismo político. Un servidor no pudo estar en la celebración, pero le consta que estuvo marcada por el ambiente festivo y de homenaje a todos los movimientos sociales que han hecho posible que hoy en día sobrevivan estos dos proyectos. Visitas a Zaramaga, barrio obrero que fue escenario de la matanza del 3 de marzo, chocolatada, payasos, bertsolaris, una parodia de un juicio express al gaztetxe y a la radio, una comida popular a la que acudieron más de 500 personas y conciertos de grupos como Green Valley, Deabruak Teilatuetan, Doctor Deseo. Indarrap, banda autora de la canción de la cita, y Piztu Punk-a, una propuesta que contó con la participación de componentes de RIP, MCD, Etsaiak y Obligaciones, fueron el broche final a la jornada.

Desde aquí todo mi apoyo y aplauso a estas dos grandes utopías. Sueña lo imposible, alcanza lo impensable.

Txorionak!!!

viernes, 16 de mayo de 2008

Cáscaras de plátano sonoras para que resbalen tus oídos


Las cosas para escribir se amontonan en la puerta, y como las enfermedades del señor Burns, las unas no dejan pasar a las otras. Guasíbilis, primeramente, tiene que solventar las deudas que su autor tiene con Bananas, programa radiofónico-lisérgico quincenal que se emite la noche de los lunes que toca, en Contrabanda FM (91.4 FM en Barcelona). Hace casi dos meses, el programa más bizarro y guasíbilis de la radio catalana inauguró su blog/página web y éste, su blog hermano, no había hecho todavía una mísera mención, ni había colgado el enlace.

Bananas es el último hijo ilegítimo del viejo Qué verde era mi valle, magacín radiofónico de la veintegenaria y bilbaína Irola Irratia, emitido entre los años 2001 y 2005. Tras la desintegración del trío queverderamivallecitano (del que un servidor tuvo la suerte de formar parte), iosú, el más loco de sus integrantes se ha sumado esta temporada a la programación de aquella radio libre catalana para remover las conciencias y los tímpanos del escuchante intrépido.

El programa en cuestión es lo más parecido a un tripi sonoro, en el que los garrafales fallos técnicos son parte fundamental de la hendrixiana experiencia radiofónica que iosú nos propone un lunes sí y un lunes no. Bananas es la síntesis química del sonido del directo, de Jamaica, de la calle entendida como espacio de encuentro y de los problemas mentales de su locutor; sólo comparables a los de otros genios del sonido como Lee Scratch Perry.

Esperando que a iosú no le dé por quemar Radio Contrabanda, invitamos al lector de oídos ávidos de experiencias nuevas a descargar a su disco duro cada una de las cáscaras de plátano sonoras que ya han sido colgadas en la web del programa. Aquellos que prefieran mojar los oídos y que entiendan euskera, pueden escuchar la flamante Busti Irratia. Y esa era otra deuda que en guasíbilis teníamos pendiente.

Ahora que en Radio 3 le ponen un programa al impresentable de Manel Fuentes, me temo que la radio libre es la única escapatoria para nuestros oídos. Para terminar un par de píldoras. Podéis descargar el primer programa de Bananas y disfrutar de este video made in bustirratia sólo un poquito más abajo.



Descarga BANANAS #01.mp3

jueves, 14 de febrero de 2008

Televisión británica (I)

En el arranque de esta aventura cibernética, la comedia televisiva británica va a tener un importante peso específico en cuestión de contenidos. Sirva este post como introducción a la Gran Bretaña catódica mediante un breve repaso a su historia.

Radio Times, el semanario escrito de la BBC.

“Una cadena británica capaz de educar, informar y entretener a toda la nación, libre de interferencias políticas y presión comercial”; con estas palabras se describía la misión de la British Broadcasting Company (la BBC) pocos años después de su fundación. Hablar de radio y televisión en Gran Bretaña, y en el mundo, equivale hablar de la todopoderosa BBC, cadena absolutamente pionera en los inicios de la radio y la televisión.

El ente británico fue fundado a principios de los años 20 por un conglomerado de empresas de telecomunicaciones entre las que destacaba la de Marconi, pionero como saben en el tema de la comunicación sin hilos. Las retransmisiones diarias de la BBC se comenzaron precisamente desde el estudio Marconi de Londres, el 14 de noviembre de 1922. Al día siguiente la señal llegaría a Birmingham y Manchester, para 1925 la BBC se podía sintonizar desde la mayor parte del Reino Unido.

Retrato de John Reith, de Oswald Birley


La imparcialidad de Reith

Como la mayoría de las grandes empresas británicas, la BBC surgió de un pacto entre caballeros; seguramente al calor de unos brandys y unos puros, en la sala de snooker de algún gentlemen’s club de la capital británica. Gran Bretaña había resultado vencedora de la Gran Guerra, y sus conexiones trasatlánticas con EE UU garantizaban la cooperación económica de la nueva gran potencia para proyectos tan ambiciosos como el de una cadena de emisión audiovisual, un terreno empresarial completamente virgen en aquellos felices años 20. Con la impronta del ingeniero escocés John Reith, convertido en director general del ente, la BBC se convirtió en British Broadcast Corporation, pasando a ser de dominio público. Reith definió además la misión de “educar, informar y entretener” con la que empezábamos el post, una meta más alta que la inicial de crear una cadena comercial. Según la página web de BBC, un año después de alcanzar la cobertura de toda la nación, “la BBC había retransmitido conciertos de música popular y clásica, programas de comentarios y variedades (…). Pero la poderosa industria periodística mantuvo la cadena fuera del negocio de las noticias. Los boletines eran preparados por agencias de noticias y sólo podían ser retransmitidos después de las 7 de la tarde, para no disminuir las ventas de periódicos”.

Esta situación cambió significativamente con la huelga general de 1926, que a la postre serviría para otorgar la identidad informativa de la cadena. El 1 de mayo de aquel año los mineros del carbón se declararon en huelga para forzar al gobierno del conservador Stanley Baldwin a apoyar las reivindicaciones de los trabajadores del carbón, un sector sumido en la crisis. En solidaridad con las propuestas de los mineros, los sindicatos británicos representados por la Trade Union Crongress (TCU) llamaron a la huelga general el 3 de mayo. Durante los nueve días de duración de paro sindical, la libertad de la prensa y la intervención del estado en el proceso informativo fueron motivo de arduos debates entre los medios (BBC incluida) y los agentes políticos y sindicales. El rotativo Daily Mail se negó a publicar el editorial titulado “Por el Rey y el País”, que definía la huelga como “un movimiento revolucionario que sólo puede tener éxito mediante la destrucción del gobierno y la subversión de los derechos y libertades de la gente”. La medida llevó a que el gobierno de Baldwin detuviera toda negociación entre los sindicatos y el gobierno, aduciendo que la huelga suponía una cortapisa en la libertad de prensa. El propio rey Jorge V salió excepcionalmente en defensa de los huelguistas declarando “trata de vivir con su salario antes de juzgarlos”.

Con las rotativas de los principales diarios británicos detenidas a causa de la huelga, el público y, evidentemente, los agentes de la huelga tornaron la mirada, o el oído, hacia la BBC. Los mandamases encargados de la propaganda gubernamental, oposición y huelguistas no tardaron en darse cuenta del crucial papel que podía jugar el nuevo medio de comunicación, la radio, con su inmediatez y universalidad, en los pormenores de una huelga como aquella. La cadena propuso abrir sus micrófonos a todas las partes implicadas, sindicatos incluidos; cosa que no gustó al gobierno de Baldwin, que se apresuró a vetar las órdenes de Reith de conceder minutos en las ondas a la oposición laborista. El director de la cadena se vio también obligado a denegar al entonces arzobispo de Canterbury, Randall Davidson, la emisión de un “alegato de paz”. Reith, que pidió consejo al Primer Ministro, desechó la proposición del líder de la iglesia anglicana, por temor a que Winston Churchill, ministro de hacienda por aquel entonces, tomara el control de la BBC. De hecho, el muy habilidoso Churchill, que siempre estuvo al tanto de la capacidad propagandística de los medios de comunicación, se había encargado de convencer al jefe de gobierno para hacerse con el poder de la cadena; pero Reith convenció a Baldwin de que aquello minaría la credibilidad y parcialidad de la BBC. El primer ministro dio la razón a Reith y la BBC consiguió la primera victoria por su independencia, un evento que marcaría la historia de la cadena. Los sindicatos y el partido Laborista no perdonaron, sin embargo, que la BBC vetara sus apariciones.

La etapa con Reith al cargo de la compañía se acabó conociendo como “reithianismo”, que según Wikipedia supone la gestión de un medio de comunicación desde los principios de “servicio público, los más altos estandartes de calidad, honradez y universalidad (que todo el público es considerado igual)”. La figura del que fuera el auténtico fundador ideológico de la BBC ha sido puesta en entredicho estos últimos años, especialmente después de la publicación en 2006 del libro Mi Padre – El Reith de la BBC, en el que Marista Lieshman, hija de Reith, tachaba a su padre de simpatizante del nazismo. Esa, desde luego, es otra historia.

¿Estará escuchando la BBC?

Televisión y Guerra

Las primeras emisiones públicas de televisión fueron llevadas a cabo por la BBC en 1927, pero no sería hasta nueve años más tarde, en 1936, cuando se produjeron las primeras emisiones con programación. Las primeras, por cierto, a nivel mundial. El 12 de mayo de 1937, diez mil personas siguieron por televisión la coronación del rey Jorge VI; la prensa británica lo calificó como “un pequeño milagro”. Ese mismo año se retransmitiría por primera vez el torneo de tenis de Wimbledon y el 30 de abril del año siguiente los aficionados al fútbol pudieron seguir por primera vez la final de la FA Cup en televisión. Con la llegada de la guerra, la BBC se vio obligada a clausurar sus emisiones televisivas. Los esfuerzos se centrarían entonces en la radio, de extensión universal en 1939 por todo el Reino Unido y demás países aliados, con su enorme poder propagandístico y moralizador.

Según la propia BBC en su página web, “al mismo tiempo que mantenía su programación, la BBC ofrecía un servicio de información vital, monitorizando las emisiones de otros países, identificando las estaciones de propaganda extranjera y usando su tecnología de manera novedosas para asistir a la nación en su larga lucha por la victoria”. Los ingleses se jactan de que hasta el mismísimo Hitler sintonizaba la emisora británica por excelencia. Ya lo había escrito George Orwell: “las palabras lo ha dicho la BBC tienen un nuevo significado – sé que debe ser verdad”.

Y televisión, otra vez

La BBC retomaría sus emisiones televisivas una vez terminada la guerra, en 1946. El 1 de junio de aquel año se aprueba la ley de licencias televisivas, que obligaba a cada hogar poseedor de una televisión en blanco y negro a pagar 2 libras anuales. En 2007 la licencia anual para un televisor a color en un hogar británico cuesta 200 libras (unos 260 €), y el total de esta contribución supone el 75 por ciento de los ingresos de la BBC. Esta peculiar forma de subvención, no exclusiva de Gran Bretaña, ha ayudado notablemente a mantener las cotas de calidad de la BBC, idealizada por muchos como la “mejor televisión del mundo”.

Pero tenemos que volver hasta los años 50 para asistir a la verdadera eclosión de la tele en Gran Bretaña y el mundo. Unos 22 millones de televidentes asistieron a la coronación de Isabel II el 2 de junio de 1953. Aquel día, las salas de estar de los afortunados hogares que contaban con un set de televisión se atestaban de vecinos curiosos que exigían té y pastas, mientras el imperio recibía a una nueva monarca y la historia daba la bienvenida al electrodoméstico más revolucionario del siglo XX.

Revolucionario Hancock.

Durante 1946 se emitió la primera sitcom británica, el género que va a ser fruto de estudio guasíbilis y único culpable de este repaso histórico. La telecomedia Pinwright’s Progress, de emisión en directo quincenal, representa el paleolítico de las sitcoms británicas. Como se emitía en directo no se grababa, así que a día de hoy no se conserva ni una sola cinta. Sin embargo, no sería hasta 1955 cuando podemos hablar de la verdadera primera sitcom. Hancock’s Half Hour, regentada por el cómico británico que le da nombre a la media hora, tuvo un triunfal paso de la radio a la televisión, en la que mantendría una exitosa andadura de siete temporadas (desde 1956 hasta 1961). El show de Hancock estableció ciertos parámetros que todavía se mantienen en la mayoría de producciones de este género: los 6 capítulos por temporada, a razón de media hora por episodio. Los documentales de naturaleza de David Attenborough en Zoo Quest o el serial de ciencia ficción The Quatermass Experiment de Nigel Kneale fueron otros de los grandes hitos televisivos británicos de aquella década. Todos ellos fruto del trabajo de los bien pagados profesionales de la BBC.

La Televisión Act de 1954 estableció las bases para la aparición de la televisión comercial. Ese mismo año aparece ITV (Independent Televisión), el tercer canal británico y el primero de este estado en ser de carácter comercial. El 22 de septiembre de 1955 fue el primer día que ITV pudo emitir durante toda una jornada. Aquel día, Barbara Mandell, la primera presentadora de noticias de la televisión británica, apareció por primera vez en pantalla.

(mañana segunda y última entrega de Televisión Británica)