jueves, 31 de julio de 2008

Las vacaciones de Brian














Brian the Brain es una creación del primer autor de cómics español del siglo XXII: el imprescindible Miguel Ángel Martín. Las aventuras de este infante supracerebral se publicaron hace años en los míticos y bonitos Brut Comix de La Cúpula. Hace unos tres años, la mentada editorial recopiló todo el material de Brian incluído en los Brut, más unas cuarenta páginas inéditas, en un único tomo titulado igual que su protagonista. Su lectura, para ustedes, gente insensata, es tan imprescindible como echar un pis todas las mañanas según se levantan de la cama. Luego me vendrán a decir qué les sugiere la palabra inquietante y si han encontrado una nueva frontera para su significado.

miércoles, 30 de julio de 2008

A través del espejo por Demian

Mientras sus dedos teclean la nueva temporada de Nacido en Democracia, nuestro querido colaborador Demian inaugura La vieja tesela, algo más que un entretenimiento veraniego.

Buenos tiempos para el ladrillo...

El verano de 2008 nos está dejando helados. Los turistas franceses y alemanes llegan a las costas de la Península Ibérica con el chip muy cambiado. Puesto que las playas y el sol siguen siendo gratis, ahora les vemos comprando sus viandas en los supermercados y escrutando las etiquetas de los precios con ojo avizor. Esas rubias cabelleras con sus blancas pieles que en los años 60 llegaban para destapar la virginidad de nuestro Mediterráneo, ya no se toman la paella sin mirar la cuenta después. Algo ha cambiado en el ritmo de nuestros millones y millones de visitantes.

El paro ha subido este verano en España. Ha sido la misma sensación que echarle un hielo a un vaso lleno hasta el borde. Aquí yace un cadáver todavía caliente. Nadie se atreve ya a prometer que la economía se recuperará pronto. Parece que tendremos que esperar una resurrección que la mayoría de gurús del capitalismo europeo sitúan en 2010 como pronto.

A los españoles no les gusta el cambio. Se alteran mucho con la inestabilidad, prefieren la calma y la estabilidad como medio de vida. De esta forma, el gobierno de Zapatero ha ido día a día asimilando la situación. Sin ningún tipo de aspaviento el ejecutivo español ha diluido dos meses de nuestra vida en el debate de si empleaba la palabra crisis o no para referirse a nuestra actual situación económica.

Nos encanta que los planes salgan bien...

El Partido Socialista afirma que no desactivará las políticas sociales como, según ellos, pretende el Partido Popular. El debate es tan pobre que ni eso hemos escuchado del principal partido de la oposición. La derecha exige medidas, pero ni siquiera se molesta en explicar cuáles son las suyas porque ya da por hecho que todo el mundo las conoce. No se pueden desactivar políticas sociales en España porque son tan mínimas que el retroceso sería escandaloso, y su repercusión sobre la actual crisis inexistente.

La parte más silenciosa, la de los números que aumentan las listas de desempleo ya comienza a hacer ruido en las cabezas de muchas personas. Son muchas las incógnitas sobre las reacciones, pero no parece que vaya a haber ninguna. La patología de lo que acontece hace imposible cualquier tipo de reacción.

Foto sacada hoy mismo, lo juro.

El Estado español ha basado el crecimiento del último lustro en el sector de la construcción ¿Y ahora qué? El mañana ha llegado y la burbuja con la que tanto pan se comió ayer ha traído el hambre de hoy. La buena noticia es que todavía quedará alguna playa con un centímetro no asfaltado en nuestras costas. Además, parte del escandaloso sistema de corrupción financiera e inmobiliaria que ha arrasado los ayuntamientos de norte a sur podría remitir. El dinero fácil que todo lo ha comprado en esta época se va esfumando, y sólo quedan pozos de hipotecas y deudas con intereses que suben de forma constante.

Con los sindicatos subvencionados convertidos en una suerte de protectores últimos del liberalismo más exacerbado, resulta una incógnita saber a donde dirigirá su mirada la clase obrera. De momento, este mes se ha lanzado el Iphone de Mac, que desde luego se ha vendido como rosquillas. Esta crisis es un buen espejo en el que cada sociedad y cada individuo pueden mirarse para ver qué posición ocupan en el tablero.

sábado, 26 de julio de 2008

Post rápido y sucio de sentido común televisivo

Los concursos nocturnos de llamadas telefónicas deberían estar prohibidos.

miércoles, 16 de julio de 2008

'Cause suicide is painless

Hay viajes que duran más de lo esperado. Hay viajes que se convierten en pesadillas de las que es imposible escapar. Hay viajes que nos salvan la vida o, según se mire, nos condenan a un largo martirio. Como aquello que contaban los marineros sobre los naufragios, que uno nunca sabe si la suerte la tienen los supervivientes o los ahogados. Pues lo mismo pasa con las explosiones nucleares. Uno nunca sabe si vivirlas en primera fila, donde la muerte es espectacular e inmediata, o a cincuenta kilómetros del epicentro, donde la radiación llega en forma de desechos humanos y dolor, mucho dolor.

Perry y Gordo se libraron por los pelos del ataque nuclear norcoreano sobre Seattle, la ciudad donde solían vivir. La bomba estalla mientras ellos vuelven de una reparadora semana respirando el aire limpio de la montaña. Perry es un reputado informático, que se dice alienado, desencantado con su gris vida de nerd pegado a una pantalla. Gordo es un trapichero cualquiera. Son una pareja de urbanitas acostumbrados a comprar la comida en el supermercado de la esquina, lista para calentar en el microondas.

La bomba ha estallado en la ciudad y no hay mucho más que nuestros protagonistas sepan sobre lo que realmente ha ocurrido o está ocurriendo en Seattle. La radio no funciona y la información que llega de fuentes oficiales es escasa y sesgada. Se encargan de decir que todo va bien, pero en los bosques que rodean el epicentro de la catástrofe se palpa la desesperación, la confusión, el pánico, el caos. Los que han conseguido escapar de la ciudad tienen la piel quemada y sus ojos han perdido toda la esperanza. Los que han vivido el atentado desde fuera de la zona de radiación, no estarán dispuestos a mezclarse con los contaminados. Y nadie sabe qué cojones está pasando en el resto del país.

La principal pregunta que plantea Apocalipsis Friki (Peter Bagge, La Cúpula) es hasta dónde estaría dispuesto a llegar un "young urban professional freak" para sobrevivir una catástrofe nuclear en un entorno hostil: la montaña. Una pregunta extensible a cualquiera de nosotros, lectores de cómics y amantes de los what if... (qué pasaría si...). ¿Serías capaz de traicionar a tu mejor amigo si eso significara un día más de supervivencia? ¿Estarías dispuesto a robar? ¿A matar? ¿A comer carne humana? O aprovecharías la última bala del cargador para ponerle fin al tonto sufrimiento de vivir, cuando sabes que cada segundo que te queda por delante va a ser pesado y doloroso.

Apocalipsis Friki es el libro más jarto e inquietante de todos los que he leído de los firmados por ese gurú llamado Peter Bagge. La mayoría le recordaréis por ser el autor de la maravillosa serie Odio, que según informaba ayer el Blog Ausente, está siendo actualmente reeditada en "volúmenes integrales". En la introducción a Apocalipsis Friki, Bagge recuerda que un diplomático de Corea del Norte se jactó en la radio "de que su país tenía (...) capacidad de lanzar una bomba nuclear contra Seattle". Esto ocurría a principios de 2003, cuando el gobierno de George W. Bush ultimaba los detalles de la invasión de Irak. El autor recuerda que encontró la noticia "bastante desconcertante, ¡entre otras cosas porque vivo en Seattle! Naturalmente empecé a especular con el "y si..."

Y continúa diciendo, "estoy seguro de que todo el mundo se ha imaginado que pasaría si fuese el último ser humano en la tierra, o uno de los pocos supervivientes de algún tipo de desastre monumental. Para mí, este tipo de imaginaciones toman la forma de una fantasía, en la que tengo suficiente comida y recursos para no sólo sobrevivir sino también prosperar, mientras deambulo por un planeta sin trabas, recogiendo los restos de la civilización. Para este libro, me he obligado a imaginar de la forma más honesta y realista cómo serían las cosas para alguien como yo viviendo esa situación, con pocas o ninguna habilidad para sobrevivir."

La nueva obra del maestro del comic underground noventero es uno de esos cómics que se acaban de una sentada y dejan un dulce sabor de boca. Personalmente, han sido mis 13 €uros (13, precisamente) mejor invertidos de todo el mes de julio. El señor J Calduch posteaba, no hace mucho, esta apasionada reseña, en la que insistía que esos 13 €uros era todo lo que usted necesitaba para sobrevivir el Salón del Cómic de Barcelona de este año.

Recapitulando: el dibujo de Bagge es el de siempre (inconfundible), plasmado además con las tres bellas tintas que pueden apreciar en las viñetas expuestas, el sentido del humor también sigue siendo Bagge, pero la tónica general es mucho más sombría de la que estamos acostumbrados. Sobrevivir no va a ser tarea fácil. Los que lo leamos, sin embargo, lo tendremos un poquito más fácil cuando empiecen a caer las bombas en el horizonte. Ya estaremos preparados para el viaje.

lunes, 14 de julio de 2008

Deaft Jockey

Un servidor todavía es de los que se dejan caer por el cine y se meten, a ciegas, a ver cualquier película de título prometedor o cartel sugerente; siempre que no haya algún título que quiera ver de antemano, claro está. Lo cierto es que me aburro mucho y el cine es el único espectáculo que puede pagar mi agujereado bolsillo y ahora, en verano, los rinconcitos más frescos de la ciudad están en las salas de cine, ya saben. Ayer domingo, después de un largo debate interno frente a las taquillas, descarté meterme en Indiana Jones, porque no iba acompañado, ni tenía dinero paracomprar palomitas, y me decidí finalmente por La Leyenda del Dj Frankie Wilde, de la que no recordaba haber oído nada, pero que era británica e iba a tener aquello de sexo, drogas y todo lo demás a destajo. Al fin y al cabo, se trata de la historia de un DJ, ¿no?

Si ustedes son aficionados a la música y al cine, recordarán ese momento en el que Steve Coogan (disfrazado de Tony Wilson, en el nunca bien ponderado film 24 hour party people) pasea por la Hacienda, el famoso club de Manchester, y señala la cabina del DJ. La música popular acaba de cambiar para siempre, el público ya no anima a una banda o a un solista. Hay una nueva entidad mística en la música que crea ruido con dos viejos platos y una colección de vinilos que, por la edad del músico, deberían ser de su padre. Una entidad que nace espiritualmente en los sound systems jamaiquinos de la década de los 70, encuentra su identidad en las barriadas de Nueva York y Manchester en los 80 y alcanza su particular cúspide en las catedrales del baile de Ibiza. A estas alturas, no sorprende a nadie la figura de un pinchadiscos levantando a golpe de mezcla sonora a una masa drogada, enamorada y sudorosa que implora más desde la pista de baile. Más música, más amor, más drogas, más sudor, más Disc Jockeys... hasta que llegue el amanecer y, entonces, ya veremos...

La historia de It’s all gone Pete Tong (título original de La Leyenda de...) cuenta la historia de Frankie Wilde, el DJ más popular de Ibiza. Lo ha sido durante once años y su vida, como la de cualquier otro DJ famoso en esa isla del Mediterráneo, gira entorno a sus cascos, sus platos, la mesa de mezclas, su colección de chanclas, largas rallas de cocaína, mujeres exuberantes, paseos en yate, y todos esos motivos por los que cualquiera quisiera ser DJs, aunque no le gustara la música de baile. Frankie es uno de esos DJs que no sólo pincha discos, sino que juega con el cuerpo de la peña con sus ráfagas de beats, subidas, bajadas y más subidas. Con el simple movimiento de sus dedos, Frankie hace olvidar los problemas mundanos y susurra en el alma de los que bailan. Frankie es un DJ y productor musical único, que vive en una mansión con piscina en Ibiza, la capital de su cultura, y que se ha casado con la supermodelo que aparecía en su último vídeo musical. Lleva la palabra fiesta tatuada en la frente y a las cuatro de la mañana de un sábado, subido a la cabina del DJ, es capaz de hacer magia con el ruido.

Desgraciadamente, Frankie tendrá que hacer frente a la mayor tragedia que puede ocurrirle a un DJ en Ibiza, o cualquier otra parte del planeta: quedarse sordo. Sordo como una puta tapia. Y ahí comienza la verdadera historia de It’s all gone Pete Tong.

Entré a ver La leyenda del DJ Frankie Wilde porque me gustó el cartel y porque me gustan las pelis que van de música, drogas y fiestas, porque no me apetecía ver la cuarta parte de Indiana Jones sólo y sin palomitas, y porque era domingo, hacía un calor de la hostia y no tenía nada mejor que hacer que pasar un rato en el cine. Y no había oído hablar en mi puta vida de la película, ni del DJ Frankie Wilde, que podría ser tan real como usted, como yo o como los Spinal Tap. Echando un vistazo en el imdb nada más llegar a casa, descubro que efectivamente, Frankie Wilde es los Spinal Tal del siglo XXI. Y que "it’s all gone Peter Tong" era una expresión que se utilizaba en las calles de Inglaterra a principios de esta década, que jugaba con el nombre de un DJ de la BBC, Tong, como sustitución de "wrong" (por lo que viene a significar “todo ha ido mal”); además del título de una de las mejores películas que he tenido el placer de ver este año en el cine. Y entré a ciegas, qué suerte la mía. En esta inmensa base de datos en la que me leen, también he sabido que la película, en realidad, se estrenó en 2005 en el resto de países civilizados (!) y que al nuestro ha tardado en llegar lo que dicen sus cuentas mentales, doblada y con un título ridículo. Pero ha llegado (que no es poco).

La extraordinaria historia de la subida, caída, redención y desaparición del mejor DJ de Ibiza, el que un día viendo al Arsenal por la tele se empezó a quedar sordo, está rodada como un documental, con testimonios de gente real, extractos de programas de televisión, actuaciones en directo... y como una ficción. Una suerte de mezcla mágica entre los dos títulos de cine musical de los que hemos hablado. Cuenta, por cierto, con la sublime interpretación del actor británico Paul Kay, en el papel de Wilde, y con la dirección del canadiense Michael Dowse, que también ha rodado otro fake musical llamado FUBAR: the movie, que seguro que alguno de ustedes ya ha visto y yo me estoy bajando ahora, junto a esta misma de la que hoy hablo, pues ardo en deseos de verla en versión original.


Nunca he estado en Ibiza, pero me la imagino así.

Ayer estuve de viaje por la isla de Ibiza. Visité sus clubs, paseé borracho por sus calles y disfruté de sus bellos paisajes e inmensos atardeceres naranjas. Sentí el humo artificial de la disco en mi cara y mis ojos quedaron cegados por las ráfagas de luces. En la pista de baile, las chicas, ligeras de ropa, restregaban sus cuerpos sudorosos con la multitud y en las alturas, el DJ nos inyectaba su música, que hacía reacción al entrar en contacto con las pastillas que nos acabamos de comer, llevándonos de un lado a otro como marionetas. No lean más y compren ustedes también su billete para la película del verano (de hace tres años), será un viaje inolvidable.

domingo, 13 de julio de 2008

Los que todo lo han visto

No sigue el paradigma.

"Debo precisar que el círculo de esos corresponsales que llegan hasta los rincones más recónditos del mundo lo forman hombres duros y cínicos; son los que todo lo han visto. Los que todo lo han vivido, los que para ejercer su profesión deben luchar continuamente con miles de obstáculos de ls que la mayoría de la gente tiene vaguísima idea y que, debido a todo ello, son incapaces de conmoverse o de dejarse impresionar por nada y que, además, llevados al agotamiento y furiosos, de verdad serían capaces de quejarse al mismísimo emperador de las pésimas condiciones de trabajo y de la realmente escasa ayuda que recibían de las autoridades locales."

Ryszard Kapuscinski, 'El Emperador'


El Emperador recrea la historia del último emperador de Etiopía, Haile Selassie, a través de los testimonios de aquellos que vivieron su mandato. Está escrito por Kapuscinski, periodista entre periodistas, y editado por Anagrama.

jueves, 10 de julio de 2008

El hombre bombilla se apagó

Heredamos los libros de nuestros mayores. Es hermoso sentirse vivo y hermanado en la cama con otra persona cuando las tripas hacen ruido. Sentirse vivo. Parece que quiero vender algo. Se acercan las niñas con sus huchas y me preguntan, "y los vivos, ¿heredan los vestidos de fiesta de los muertos?", "y los vivos, ¿no se asustan cuando escuchan esas risas en la calle, esas risas que suenan sin haber personas cerca y que parecen carcajearlas las sombras?", "y los vivos, ¿tienen algo en común con alguien?".

Abrazo a mi amor porque hemos heredado el hambre y lloro en su pelo.


Sergio Algora, letrista y voz de el mítico grupo de pop maño de los 90 El Niño Gusano, abandonó el planeta Tierra ayer por la mañana. Me enteraba de la triste noticia leyendo Micronesia pocas horas después y, todavía, me cuesta hacerme a la idea. Leyendo su obituario en el periódico de hoy, he sabido que tenía frágil el corazón, del que ya había sido operado, y que sólo tenía 39 años. Aquí, en mi cuarto, los viejos CDs llenos de polvo han vuelto a sonar, claro, y mis años teens han estado dando vueltas por mi cabeza, ya se pueden imaginar. Pero, por una vez no quiero hablar de mí, ni de lo miserable que era la adolescencia, ni de las niñas que dijeron que no y se marcharon riendo, ni del poder balsámico que tiene la música para los que se saben (o se creen) bichos raros.

Sergio fue músico, escritor, poeta, blogger, dependiente de tienda de discos, camarero, niño gusano, angel guardia, hombre bombilla, fabricante de alas de mariposa y todas las cosas que yo siempre quise y nunca pude ser. Escucho su voz en viejos clásicos gusanos y se me ponen los pelos como escarpias. Leo sus post, sus poemas, los artículos que escribió y me doy cuenta que después del final del grupo casi me había olvidado de él y las tardes que, sin conocernos, pasamos juntos.

Ahora Sergio habita en un planeta en el que no hay inviernos ni veranos, ni rayos que caigan, ni hagan mal. En el planeta Algora, conejos rosas reparten leche, pan y pétalos de rosa todos los días a las siete de la tarde, los besos no saben a delantal y siempre es 1967. Vaya para él este abrazo sideral.

Les dejo con El hombre bombilla, sacada de el EP Veo Estrellitas 10''. No es mi canción preferida de El Niño Gusano, pero sí la primera en la que pensé leyendo a Mycroft. Que ustedes lo disfruten.