lunes 5 de octubre de 2009

Ja qué noche por Demian

Un fantasma recorre Europa, ¿sólo uno?


Una pesada sombra cae sobre la vieja Europa, esa huraña dama que pega a sus hijos y no reconoce a sus vástagos más allá de su relación matrimonial con el capital. Aquella noche Gloria y un servidor habíamos quedado con Mar. La encontramos esperándonos, y juntos cruzamos desde Callao al otro lado de la Gran Vía, parloteando sobre donde echarnos unos potes. Entre la fauna que puebla esa arteria de más de cien años de edad, se encuentra lo más granado de la estampa madrileña: putas, los hermanos heavys, el señor que vende poemas, los chinos y los limpiabotas; el Dunkin’ Donuts, el Starbucks, el Paraíso del Jamón y todas las cadenas del mundo.

En medio de los que iban y venían observamos una chavala en cuclillas con una bandera de Australia, unas velas, un bafle enorme, y un tablero de ajedrez. Al quedarnos los tres viéndola, comenzó a hacernos gestos, proponiéndonos que jugáramos con ella. Mientras discurríamos la situación, un chaval joven se situó como otro “player”. Arrancó la partida con una furia inusitada. Resultó ser el combate de boxeo mental más espectacular que he visto en mi vida. Las piezas caían una tras otra. Cada vez más gente se arremolinaba para ver la contienda. En unos carteles escritos en inglés, aclaraba que tenía que recaudar pasta para ir a ver a su madre en Madagascar, que era la campeona del instituto, pero que no jugaba por pasta, que la pasta era voluntaria de quien quisiera ayudarla. La tía conectó un Ipod al bafle y comenzó a pinchar rock. En el último momento remontó la partida, y cuando estaba arrinconada supo reaccionar, concentrarse y vencer. Los aplausos se sucedieron con admiración.

Tras presenciar aquel espectáculo único nos fuimos admirados de la propuesta. Pusimos rumbo al “Bar del Viejillo”, como le llamamos nosotros. Un lugar donde degustar una jarra de sangría, y algunos manjares como tortilla de patatas y callos por un precio más que razonable. El establecimiento está regentado por un amable señor, salido del Siglo XIV, que atiende su tasca con esmero y dedicación. La decoración se centra en mecheros polvorientos con más historia…Billetes de muchísimos países, de algunos que ya no existen y de otros que nunca existieron. Pedimos lo de siempre. La clientela, la habitual, adolescentes calimocheros y gente maja. Por azares del destino, yo me senté de cara a la puerta. Nada más trocear la primera tortilla y llegar los calamares a la mesa comenzaron a entrar nazis. Gloria y Mar estaban de espaldas y no podían verlos. Comencé a ponerme blanco y ellas se reían. Entonces caí en la cuenta que mi camiseta rezaba en euskera “Herriak Bizirik, solidar@s con Itoiz”. Mar y Gloria me miraban con extrañeza, tardé en reaccionar. Por lo bajini, conseguí que miraran, pagáramos la cuenta y saliéramos de allí.

De allí pasamos a una plaza de Malasaña, donde nos unimos a un botellón espontáneo. La policía llegó a los cinco minutos echando a la gente y tirando los botes de cerveza. Entre lo patético y lo indignante, nuestro pequeño receso de media noche era segado por el brazo absurdo de la autoridad. De camino a una parada de autobús fuimos quitando pegatinas de Falange auténtica, no auténtica y medio auténtica. Así le dimos mate a la noche, nos reímos un poco de la vida y nos fuimos a sobar.

El otro día me acordé de las veces que vimos en la videoteca de la facultad “El Secleto de la Tlompeta”, cuanta verdad necesaria encontramos y recabamos en los momentos surrealistas para poder enfrentar una realidad tan absurda.

(Nota: Demian ha abierto su propio blog, visiten sin falta La Ciudad a Poniente)

lunes 21 de septiembre de 2009

Los rebeldes del soul


"I'm a rebel, let them talk,
Soul rebel, talk won't bother me
I'm a capturer, that's what they say
Soul adventurer, night and day"

The Wailers


martes 15 de septiembre de 2009

Bigmouth strikes again

"Yo he luchado con un caimán, he forcejeado con una ballena; he esposado un relámpago, he mandado un rayo a la cárcel. He matado una roca, he herido a una piedra, he hospitalizado un ladrillo. Soy tan mezquino que hago enfermar la medicina."

(Muhammad Ali)

miércoles 1 de julio de 2009

Ciudadano Pérez

Si Florentino fuera personaje en una película, sería el malo seguro. Seguro.

miércoles 24 de junio de 2009

To Live it's to Resist (II) por Demian

En estos tiempos que corren y mientras el fascismo avanza, para no dejarse llevar por la locura, para no acabar votando a UPyD, que mejor que evadirse en un poco de buena música. Las condiciones sociopolíticas tras las últimas elecciones...No os voy a engañar, era algo que ya tenía ganas de enviar a Guasibilis y en un pequeño rato libre me he dao el homenaje. Esta es la segunda parte de un recopilatorio que me curre hace tiempo y que ha tenido un éxito rotundo, tanto que se han agotado las existencias. Esta segunda parte es un poco mix de caras B de la última época, pero en realidad son hits que sin ser muy conocidos ya tengo trilladísimos y sin embargo, creo que gustan a grandes y pequeños, a borrokas y peperos, a fumetas y alcoholicos, a pastilleros y a rastafaris... Así que, sin más dilación, con todos ustedes: To Live it's to Resist (II).

miércoles 3 de junio de 2009

Sherlock ha venido a hablar de su libro


Sherlock
está apunto de explicar al Doctor Watson y al inspector Martin cómo ha descifrado unos curiosos mensajes codificados con monigotes bailarines:

"Hizo una breve pausa, la pausa de todos los oradores que saben atraer la atención de sus oyentes; luego continuó:

- Aquí tenemos estos dibujos que a no ser porque han figurado como prólogo o preludio en este reciente drama, arrancarían una sonrisa. Tales son su grácil, su ingenua desenvoltura, y de tal manera son cómicas las danzas, que desde el primer momento comprendí que se trataba de unos signos convencionales, de un alfabeto secreto. Sin embargo, y a pesar de que yo creía conocer todas las escrituras secretas, a pesar de que soy autor de una obrita en que se estudian ciento cincuenta sistemas diferentes, confieso que éste me era desconocido en absoluto. Indudablemente, los autores o inventores lo adaptaron como uno de los más hostiles al análisis y a la lectura no teniendo la clave. Efectivamente, todo el que vea una inscripción de estas no puede menos de atribuirla a la mano inexperta de un muchacho. Pero a mí no lograron engañarme, y en seguida apliqué las reglas que existen (la mayor parte de ellas creadas por mí) para descifrar todas las escrituras secretas. Trabajillo me costó, pero salí triunfante de la empresa."

Los Monigotes, Arthur Conan Doyle (Traducción: Editorial Prometeo)

sábado 23 de mayo de 2009

TOMMY GUN II por Demian


Sí, lo sabíamos, sabíamos que algún día lo pagaríamos. Y si alguien me dijera hoy que tengo la oportunidad de volver al pasado y cambiarlo no lo haría. Cada uno a su ritmo va poniendo lo que puede por sobrevivir en esta jaula en la que estamos metidos. Viajar en tren es siempre una aventura llena de emociones. Con el walkman alimentaba mi inquieto espíritu. Por aquel entonces escuchaba los discos enteros. Por desgracia, hoy día he caído en el vicio del single y he dejado de hacer cintas recopilatorias. Hay que asumir que la música, digitalizada, jamás podrá sustituir aquellos enriquecedores momentos.

Algún colega me había metido en la cabeza la absurda idea de que Euskadi estaba llena de plantaciones silvestres de Marihuana. Y claro yo que no sabía nada me lo creía todo. Así al que llegar a la cornisa cantábrica en aquel lento Tren Estrella, tras haberme puesto bien de canutos en el parón de enganche en la bucólica estación de tren de Miranda de Ebro, iba completamente enloquecido viendo pasar tanto verde. Mis ojos, acostumbrados a ver palmeras, desierto y bancales de hortalizas se aturdían con tanto verde. Claro que no había marihuana tan a la vista. Era la emoción o simplemente el aturdimiento que provocaban tantas horas de trayecto, no está claro.

Cuando el vagón de metro paró su marcha mientras los orcops golpeaban la puerta casi me meo en los pantalones. Un frío sudor me recorrió la nuca. El estómago se encogió al tamaño de una nuez y casi me pongo a gritar. Pero en aquel preciso instante, para sorpresa de propios y extraños, aquel convoy del Metro de Madrid se puso en marcha.

No acababa de creérmelo y los antidisturbios tampoco. Al principio alzaron las manos y berrearon, para acto seguido poner los brazos en jarra como esperando que el conductor parara máquinas para poder liquidarme. Todo el mundo estaba expectante. Sin embargo, el vehículo se puso en marcha y alcanzó su velocidad de crucero mientras, desesperados, los orcops se desesperaban tratando de hablar por el walky, exclamando, blandiendo sus porras contra la puerta. Cuando atravesamos el primer túnel a plena velocidad comencé a sentirme a salvo. Incrédulo, me levanté, me hice el nórdico. Los pasajeros fueron poco a poco dejando de prestarme atención, y tras el estímulo, la inopia volvía a apoderarse de la situación. Tuve la dudosa gallardía de sacudirme la ropa con dignidad, como quien se levanta con toda dignidad tras tropezar sin querer.

De todas formas, a estas alturas, uno ya sabe que mucha gente piensa que todo esto lo vivimos como si fuera un deporte de riesgo. Otros piensan que sencillamente estamos aburridos. Otros que somos malos y violentos, unos cuantos que somos sólo tontos, algunos todo esto a la vez. En realidad, alguien dijo alguna vez que todas las causas eran la misma y muchos lo creemos; unos cuantos a lo largo de la historia han actuado en consecuencia y, en memoria: por ellos, todos nosotros, seguimos luchando.

Madrid es una ciudad que resume, en cierta manera, la esencia de los pueblos que moran la Península Ibérica. Nadie es de madrileño como nadie es español, eso te sientes más que serlo de verdad. En la capital hay un pueblo tras otro, puestos uno junto al otro resultan una unidad indefinida más que por un marco administrativo. Madrid está cohesionada gracias a curiosas menudencias, como la forma de servir la caña con tanta espuma. Coincido con mi malacitano amigo Pablo, tiene gracia al principio, pero luego luego termina cansando. Como me fui a estudiar al norte, del asunto de las tapas no tenía mayor conocimiento. Me deleité tanto con los pinchos como ahora con la gratuidad de ciertas viandas.

Al llegar a Bilbao por segunda vez con la habitación en un piso compartido por primera vez, con la experiencia a cero. Esta vez con tanto temor a cagarla que nada más bajar del tren me pillé un taxi, todavía existían las pesetas. Aterricé con mi maleta de discos compactos, casetes y posters de Iron Maiden y Deep Purple. No era capaz de visualizar a donde iba a ir a parar, y en realidad no tuvo demasiada trascendencia, aunque esta vez también sería en lo alto de una colina.