lunes, 14 de julio de 2008

Deaft Jockey

Un servidor todavía es de los que se dejan caer por el cine y se meten, a ciegas, a ver cualquier película de título prometedor o cartel sugerente; siempre que no haya algún título que quiera ver de antemano, claro está. Lo cierto es que me aburro mucho y el cine es el único espectáculo que puede pagar mi agujereado bolsillo y ahora, en verano, los rinconcitos más frescos de la ciudad están en las salas de cine, ya saben. Ayer domingo, después de un largo debate interno frente a las taquillas, descarté meterme en Indiana Jones, porque no iba acompañado, ni tenía dinero paracomprar palomitas, y me decidí finalmente por La Leyenda del Dj Frankie Wilde, de la que no recordaba haber oído nada, pero que era británica e iba a tener aquello de sexo, drogas y todo lo demás a destajo. Al fin y al cabo, se trata de la historia de un DJ, ¿no?

Si ustedes son aficionados a la música y al cine, recordarán ese momento en el que Steve Coogan (disfrazado de Tony Wilson, en el nunca bien ponderado film 24 hour party people) pasea por la Hacienda, el famoso club de Manchester, y señala la cabina del DJ. La música popular acaba de cambiar para siempre, el público ya no anima a una banda o a un solista. Hay una nueva entidad mística en la música que crea ruido con dos viejos platos y una colección de vinilos que, por la edad del músico, deberían ser de su padre. Una entidad que nace espiritualmente en los sound systems jamaiquinos de la década de los 70, encuentra su identidad en las barriadas de Nueva York y Manchester en los 80 y alcanza su particular cúspide en las catedrales del baile de Ibiza. A estas alturas, no sorprende a nadie la figura de un pinchadiscos levantando a golpe de mezcla sonora a una masa drogada, enamorada y sudorosa que implora más desde la pista de baile. Más música, más amor, más drogas, más sudor, más Disc Jockeys... hasta que llegue el amanecer y, entonces, ya veremos...

La historia de It’s all gone Pete Tong (título original de La Leyenda de...) cuenta la historia de Frankie Wilde, el DJ más popular de Ibiza. Lo ha sido durante once años y su vida, como la de cualquier otro DJ famoso en esa isla del Mediterráneo, gira entorno a sus cascos, sus platos, la mesa de mezclas, su colección de chanclas, largas rallas de cocaína, mujeres exuberantes, paseos en yate, y todos esos motivos por los que cualquiera quisiera ser DJs, aunque no le gustara la música de baile. Frankie es uno de esos DJs que no sólo pincha discos, sino que juega con el cuerpo de la peña con sus ráfagas de beats, subidas, bajadas y más subidas. Con el simple movimiento de sus dedos, Frankie hace olvidar los problemas mundanos y susurra en el alma de los que bailan. Frankie es un DJ y productor musical único, que vive en una mansión con piscina en Ibiza, la capital de su cultura, y que se ha casado con la supermodelo que aparecía en su último vídeo musical. Lleva la palabra fiesta tatuada en la frente y a las cuatro de la mañana de un sábado, subido a la cabina del DJ, es capaz de hacer magia con el ruido.

Desgraciadamente, Frankie tendrá que hacer frente a la mayor tragedia que puede ocurrirle a un DJ en Ibiza, o cualquier otra parte del planeta: quedarse sordo. Sordo como una puta tapia. Y ahí comienza la verdadera historia de It’s all gone Pete Tong.

Entré a ver La leyenda del DJ Frankie Wilde porque me gustó el cartel y porque me gustan las pelis que van de música, drogas y fiestas, porque no me apetecía ver la cuarta parte de Indiana Jones sólo y sin palomitas, y porque era domingo, hacía un calor de la hostia y no tenía nada mejor que hacer que pasar un rato en el cine. Y no había oído hablar en mi puta vida de la película, ni del DJ Frankie Wilde, que podría ser tan real como usted, como yo o como los Spinal Tap. Echando un vistazo en el imdb nada más llegar a casa, descubro que efectivamente, Frankie Wilde es los Spinal Tal del siglo XXI. Y que "it’s all gone Peter Tong" era una expresión que se utilizaba en las calles de Inglaterra a principios de esta década, que jugaba con el nombre de un DJ de la BBC, Tong, como sustitución de "wrong" (por lo que viene a significar “todo ha ido mal”); además del título de una de las mejores películas que he tenido el placer de ver este año en el cine. Y entré a ciegas, qué suerte la mía. En esta inmensa base de datos en la que me leen, también he sabido que la película, en realidad, se estrenó en 2005 en el resto de países civilizados (!) y que al nuestro ha tardado en llegar lo que dicen sus cuentas mentales, doblada y con un título ridículo. Pero ha llegado (que no es poco).

La extraordinaria historia de la subida, caída, redención y desaparición del mejor DJ de Ibiza, el que un día viendo al Arsenal por la tele se empezó a quedar sordo, está rodada como un documental, con testimonios de gente real, extractos de programas de televisión, actuaciones en directo... y como una ficción. Una suerte de mezcla mágica entre los dos títulos de cine musical de los que hemos hablado. Cuenta, por cierto, con la sublime interpretación del actor británico Paul Kay, en el papel de Wilde, y con la dirección del canadiense Michael Dowse, que también ha rodado otro fake musical llamado FUBAR: the movie, que seguro que alguno de ustedes ya ha visto y yo me estoy bajando ahora, junto a esta misma de la que hoy hablo, pues ardo en deseos de verla en versión original.


Nunca he estado en Ibiza, pero me la imagino así.

Ayer estuve de viaje por la isla de Ibiza. Visité sus clubs, paseé borracho por sus calles y disfruté de sus bellos paisajes e inmensos atardeceres naranjas. Sentí el humo artificial de la disco en mi cara y mis ojos quedaron cegados por las ráfagas de luces. En la pista de baile, las chicas, ligeras de ropa, restregaban sus cuerpos sudorosos con la multitud y en las alturas, el DJ nos inyectaba su música, que hacía reacción al entrar en contacto con las pastillas que nos acabamos de comer, llevándonos de un lado a otro como marionetas. No lean más y compren ustedes también su billete para la película del verano (de hace tres años), será un viaje inolvidable.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Este es mi chico! No veas como me gusta que me recomienden películas interesantes. Como recompensa te y os recomiendo The Commintmens, una peli de Alan Parker sobre una banda de soul en Dublin.

Un fuerte abrazo wein y a seguir en la onda.

lutxo dijo...

Ostia tio!! The Commintmens la tengo pendiente desde hace un montón.. hace poco me bajé la banda sonora, de hecho.

Por cierto, ¿cómo se llamaba la peli esta de los txalapartaris viajeros que nos comentaste en San Esteban?

Un abrazo Peiote (que sé que eres tú!)

Peiote dijo...

Einnnnnnn!!!

Que yo no soy el del comentario de arriba!!! juas juas..
La peli txalapartari es Nomadak TX. Mjuy recomendable. Cómo dos txalapartaris viajan por el mundo, en busca de los sonidos de los pueblos nómadas de los cinco continentes.
Muy interesante.

Peiote dijo...

http://www.nomadaktx.com/

No sé si se puede enlazar o cómo e hace, pero si os intersa, la página web es muy completa y está muy guapa.

lutxo dijo...

Mila esker tio!! He visto el trailer en la web y tiene muy buena pinta.

Marmota dijo...

Hola Lutxo!!
bueeeh, yo vi esta pelicula el 2006, claro ke no en cines, creo ke a mi pais aun no llega, jajaja, excelente.!
Saludos!
;)