martes, 24 de febrero de 2009

Nos comemos la noche por Napartheid

Este es un breve relato de una noche cualquiera, en un lugar a elegir por el lector y con músicas y compañías a decidir por el que la disfrute. En este caso, la famélica historia tiene a la Vieja Iruña como telón de fondo. Con su gente, sus contradicciones y sus encantos. Todo ello batido y demasiado resumido. Vamos, para no aburrir. Que cada uno eche imaginación y traslade (si quiere y le interesa) el relato a sus propias experiencias.

La historia de aquella noche comenzó como cualquiera de las muchas que había vivido antes. Afeitado a última hora, carrusel deportivo en la radio, despedida de mis padres con la típica frase de “hasta mañana”, y a la calle con la sudadera por el hombro, que comenzaba a hacer calor. Lo primero es lo primero. El piso de mi colega Ramón es centro de reunión. Allí, más que todo, es el speed lo que nos une. Para qué engañarnos. Conversación tonta. Monótona. Como despistando. Él quiere venderme la pelota y yo quiero pillarla y largarme de allí cuanto antes, que la noche de Iruña me espera. Y así es, disimulando, que hay otros dos conocidos viendo la tele con él, me da los cinco gramos de costumbre. Pago, me dice que es cojonudo, que viene de la Ribera, y, hala, a la calle.

Lo importante es quedar con la cuadrilla. Nabarreria es nuestra primera parada y fonda. Aquella plaza, tontamente conocida porque las guiris, pecho al aire, se lanzan en Sanfermines; es mucho más que esa postal comercial y asquerosamente idiota. Croquetas, patatas bravas, bocatas en el Mesón… y llega la hora del postre. Iñaki, Ander, Carlos, Leire, Maite, Rubén y Aitor son compañeros de fatiga. “¿Quién quiere una?” “Yo, yo, yo, y yo”. Siempre ha sido así. La primera es la mejor. Cola para el baño y todos tan contentos. Cubata va, cubata que viene y ya estamos entonados. La calle es ahora nuestra aliada, nos hace guiños, como llamándonos a que nos la comamos a bocados. Y así es. Como diría Sabina en su canción “parecemos la cuadrilla de la muerte”. Antes de entrar a la calle Jarauta, la primera en la frente. Los munipas están dando una buena mano de hostias a dos txabales que ponen carteles animando a la gente a que participe en las fiestas del barrio. Barcina las ha prohibido. Vamos, como siempre. El fascismo actúa de noche, de día y con premeditación y alevosía. Cuatro gritos de rabia, y a correr, que los Nacionales saltan enseguida y ya están en la plaza.

Bueno, nosotros a lo nuestro. Suena el punk, primeros compases. Piperrak, Tijuana In Blue y algo de La Polla. Primeros empujones. Primeras miradas. Parece que los tres skins de al lado no les sienta bien que nosotros peguemos más hostias bailando que ellos. No pasa nada, son colegas, de vista, pero conocidos. Hemos viajado juntos con Osasuna a muchos campos. Todo acaba con la cuadrilla y estos nuevos compañeros de noche apoyada en uno de los muchos rincones que la Vieja Iruña guarda para nosotros. Allí, nueva ‘rascada’. Ritual. Tarjeta, alguien que haga un turuto. Comentarios chorras. Y venga. De nuevo enchufados a la luna. Abandonamos estos bares y nos vamos a otros. ‘Caldera’ nos acoge. Aquí, más cerveza, algunos siguen con sus cubatas.

Claro que sí!!! Aitor y Rubén siempre visitan el Iris. Pues allí que vamos. Ahora el guitarreo pesado y contundente del heavy metal es el ingrediente perfecto para abstraerse un poco. Iñaki saca otra bolsa. MDMA. Chupetón. Subidón inmediato. Quien me iba a decir a mí que un melenudo moviendo la cabeza con Black Sabath y Helloween me iba a hacer gracia. Joder, ¿quién dijo que el alcohol y la anfetamina eran mala mezcla? Ya vale de heavy. Llega la hora del ska!!! Sí señor. Qué pocos bares quedan que nos pongan Two Tone!! Bueno Skalariak y los Discípulos de Otilia también valen, claro que sí. Aún recuerdo un concierto de los Skatalites… joder!!! Otro subidón!!!

Ya son las 5 de la mañana, vamos como motos y la política es ahora lo que mueve nuestras conversaciones. Ahora suenan los Koma y Barricada. Las viejas glorias nunca mueren. “Me han llamado, barrio conflictivo…”. Al Terminal. Berri Txarrak resuena en mi cabeza. Joder cómo atruenan. Ni que decir tiene que no vamos a arreglar el mundo hasta las orejas de speed y MDMA. Eso se hace al día siguiente, en la manifa que ha convocado la Gazte Asanblada para protestar porque han desalojado a la gente del gaztetxe. De eso va la charla. ¿Se puede mezclar compromiso activo y juerga? Yo creo que sí. Pero el debate sigue ahí.

Dos o tres bares más, un poco de Fermín Muguruza, de Marea y de Extremoduro. Los superventas siempre son los más coreados por el bar. Nos echan de los garitos. Queda poca bolsa. Un par de subnormales buscan jaleo a la entrada del Ertz, un bar que pone house. Que les den por el culo. A ellos y a los bares Bisbalianos en los que hay que hacer cola para entrar. Esta es la Iruña que quiere UPN. Preferimos terminar la noche tirados en unos jardines (hierbines en ‘navarro’). A quemar las últimas naves. Se va haciendo de día entre chistes, vaciladas y unas latas de cerveza compradas en un chino cercano. La birra ya me amarga la garganta. Los currelas de FCC nos invitan a largarnos de allí.

El piso de Maite es nuestro último refugio. La gente se va retirando. El sol molesta en nuestras retinas. Alguien coge un cartel y se lo pone en el cuello, estilo pañuelo palestino. “Cuánto daño han hecho los palestinos rosas de Berska hechos en China!”, reflexiona Iñaki. El sofá es nuestro amigo. La música de fondo, y el que pueda dormir, que duerma. El que no, ahí tiene la bolsa de farlopa pillada a última hora. Vamos cayendo. Otra noche más. Otra batalla más. Nos hemos comido la noche, pero la sensación es que todo sigue igual. Que la rutina comienza a agotar. Que las resacas, como cantaba uno que no quiero nombrar, me duran más tiempo. Que ya no hace tanta ilusión, pero uno sigue disfrutando igual. La noche es nuestra amiga.

4 comentarios:

lutxo dijo...

aunque personalmente mi perfil fiestero es cada vez más bajo, me han entrado ganas de morder la noche con tu relato, Napartheid.

ay, qué tendrá la mala vida...

Anónimo dijo...

Desde BCN El iosuah y la panotxa os mandan saludos revolucionarios, y se preguntan en voz alta: ¿Pero a Publio no lo teníamos nosotros?

Aupa la fiesta Iruñesa!

Anónimo dijo...

10!


Demian

Napartheid dijo...

Gran Lutxo!!!

Siempre se deben guardar tiempo y energías para las juergas, ¡con todo lo que nos han dado y nos van a seguir dando!!!!

PD: Un saludo desde la ciudad a la que dicen que se va a mudar a vivir el Obama de Portugalete.