miércoles, 3 de septiembre de 2008

¿Verdad o mentira? (I)

Otegi después de anotarse un punto jugando a pala.

La siguente noticia pudo haber sido leída en el diario Gara, la pasada semana:

La izquierda abertzale contrariada con la salida de prisión de un demacrado Otegi

Aitzol ARANBURU/ DONOSTIA
La salida de prisión, tras 15 meses de condena, del ex portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, ha sumido a la izquierda abertzale en un profundo debate acerca de la situación de los reclusos en las cárceles vascas. Etxerat ha denunciado, en repetidas ocasiones, la deplorable situación alimentaria que viven los presos vascos internos en cárceles de los Estados Francés y Español. Esta denuncia se ha hecho extensible ahora “al conjunto de las cárceles ubicadas en suelo vasco”.

Las alarmas han sonado al comprobar el pésimo estado físico que presentaba el ex mahikide a su salida del complejo penitenciario donostiarra de Martutene. Otegi aseguró, en actitud bromista, que su pérdida de 4 kilos se debía “a los partidos de pala”. Sin embargo, los que le conocen supieron ver la ironía en sus palabras. Fuentes internas de la cárcel aseguran que la comida suministrada en la prisión easotarra ha perdido la calidad por la que fue famosa durante décadas. “Aquellas paellas de marisco de la época de Piti y Sarri han pasado a mejor vida”, comentaba la citada fuente a este diario.

Arroz pasado

El portavoz de Etxerat, Estanis Etxaburu, ha declarado que su organización lleva meses trabajando por la mejora de las condiciones gastronómicas de las prisiones vascas, que ha calificado como “intolerable”. El histórico militante de Herri Batasuna, Tasio Erkizia, que esperaba a Otegi en su salida de prisión, recordaba con una mano en la barriga “aquellos marmitakos que sabían justo como los de mi ama”, que se servían en Martutene a principios de los 70, una época que Erkizia recuerda como “una edad dorada de la gastronomía penitenciaria”.

Sin embargo, la comida del centro penitenciario se caracteriza en la actualidad por “arroz pasado, albóndigas congeladas y huevos muy poco hechos”. La demacrada imagen de Otegi también resta esperanzas entre el colectivo de presos dispersados por cárceles del Estado Francés y Español. “Ya no nos motiva ni la repatriación a una cárcel de casa”, opinaba uno de ellos, que recordaba cómo en los 80 el pescado llegaba a la cocina de Martutene, “directamente desde las lonjas pesqueras de Pasaia y Zarautz”.

4 comentarios:

Mycroft dijo...

Lo de la paella de marisco suena al todos a la carcel de Berlanga...

lutxo dijo...

Además de verdad! Tiene mucho de Berlanguiana la historia.

Peiote dijo...

Eso de la paella es de cuando la gente huía de la cárcel en los bafles de Barricada e Imanol... Sarri, Sarri, Sarri, sarri....

lutxo dijo...

Pero el plato de paella, seguro que lo llevaban dentro del bafle.